Tendencias económicas de la región centroamericana y El Salvador 2025 -2026

Al revisar las cifras estimadas para el cierre de 2025, laregión centroamericana ha mostrado una resiliencia moderada frente a lavolatilidad …

Al revisar las cifras estimadas para el cierre de 2025, la
región centroamericana ha mostrado una resiliencia moderada frente a la
volatilidad de los mercados globales. Tras un período marcado por altas tasas de interés, la región evidencia una estabilización inflacionaria, situándose en un promedio interanual del 2.6%, incluyendo a República Dominicana. En este contexto, El Salvador destaca con una inflación interanual del 0.91%, una de las más bajas de la región.

Las proyecciones indican que el Producto Interno Bruto (PIB) regional cerrará con un crecimiento consolidado del 3.2%, impulsado principalmente por el sector servicios, la recuperación sostenida del turismo postpandemia y el flujo de remesas, que continúan siendo la columna vertebral del consumo interno en países como Guatemala, Honduras y El Salvador, donde superan el 20% del PIB.

En materia de inversión, Costa Rica y Panamá lideran la atracción de Inversión Extranjera Directa (IED), particularmente en sectores tecnológicos y logísticos, favorecidos por la reconfiguración de las cadenas globales de suministro y su ubicación geoestratégica.

El Salvador: transformación y desafíos

El Salvador cierra 2025 bajo un modelo económico que ha apostado por la
seguridad ciudadana como eje para atraer inversión y por la digitalización
financiera como herramienta de modernización. Según informes preliminares del Banco Central de la Reserva (BCR), la economía registró un crecimiento del 5.1%en el tercer trimestre del año, impulsado por la inversión pública y privada, especialmente en el sector construcción, que creció 27.1% en ese período.

Durante el primer trimestre, el PIB creció 2.4%; en el segundo trimestre, 4.1%; y se estima que al cierre de 2025 el crecimiento anual podría situarse en torno al 4%. Además del sector construcción, destacan transporte, servicios administrativos, actividades financieras e industria manufacturera, con crecimientos que oscilan entre el 4.4% y el 9.7%.

En cuanto a la deuda pública, aunque continúa siendo un punto de análisis para las calificadoras de riesgo, el país ha mostrado disciplina fiscal, cerrando 2025 con un nivel equivalente al 89% del PIB, variable que deberá mantenerse bajo monitoreo en el corto y mediano plazo.

Para 2026, la región enfrenta el desafío de mejorar sus índices de productividad y reducir la brecha de desigualdad. El contexto internacional, marcado por la relocalización de inversiones y ajustes en cadenas de suministro, representa una oportunidad estratégica para fortalecer la atracción de IED.

“El verdadero desafío para Centroamérica no es únicamente crecer, sino
transformar ese crecimiento en productividad sostenible y empleo de alto valor agregado. El Salvador tiene una oportunidad histórica de capitalizar su estabilidad y percepción de seguridad para atraer inversión industrial de largo plazo y reducir gradualmente la dependencia estructural de las remesas”, señaló Gustavo Riveros Sáchica, Director del Máster en Desarrollo Estratégico de ADEN International Business School.

El panorama económico regional evidencia estabilidad y oportunidades, pero también exige reformas estructurales orientadas a competitividad, innovación y sostenibilidad fiscal para consolidar un crecimiento más inclusivo en los próximos años